Hacer avanzar un barco: un desafío superado con éxito desde hace mucho tiempo, ¡pero no sin esfuerzo! Algunos medios de propulsión, como la vela o el remo, han atravesado los siglos y siguen mejorando sus prestaciones aún hoy. Otros solo han dejado el recuerdo de su glorioso pasado. Una cosa es segura: la revolución industrial marcó un giro sin precedentes en las técnicas de propulsión. Con varios miles de años de experiencia, hoy se quiere más silenciosa, más ligera y menos perjudicial para el medio ambiente. Cronología de una historia que está lejos de haber terminado.
El remo, propulsor histórico que sigue vigente.
Se estima que las embarcaciones más antiguas datan de hace más de 120 000 años. Las pértigas de madera apoyadas en el fondo del agua adoptaron la forma de palas con extremos planos para poder desplazarse también en aguas profundas. La fabulosa barca solar de Keops, de 4 500 años de antigüedad, enterrada con sus cinco pares de remos, da testimonio de este saber hacer antiguo. A la escálamo, a pala, a remo o a boga, este propulsor eficaz sigue encontrando a diario su lugar en las pequeñas embarcaciones.
De la Edad del Bronce al siglo XXI: la vela.
Bastante rápidamente, los hombres constataron que una piel de animal o una tela de vegetales trenzados tensada con ayuda de una pértiga permitía aprovechar la fuerza del viento. Una técnica pronto adoptada y desarrollada por los barcos mercantes, los piratas, los exploradores y las expediciones militares.
No fue hasta finales del siglo XIX, con la llegada de los barcos de vapor, cuando aparecieron las primeras regatas, situando entonces la vela entre las actividades deportivas o de ocio.
De la Edad Media a la revolución industrial: el remolque por sirga.
| El remolque por sirga fue un medio de tracción muy útil para la navegación en aguas interiores, donde el uso de la vela no siempre es posible. Estos caminos de sirga, que siguen metódicamente las orillas, fueron recorridos a lo largo de los siglos por hombres, animales y luego tractores enganchados a sus embarcaciones. | ![]() |
Del siglo X al XX: la rueda de paletas.
Los primeros barcos equipados con rueda de paletas se atribuirían a los chinos, bajo la dinastía Song, en el siglo X. Más tarde, en Europa y en Estados Unidos, este tipo de barcos de poco calado se utilizó para la navegación en ríos, lagos, cursos fluviales o estuarios.
Accionados originalmente por la fuerza humana, estos barcos de rueda empiezan, a finales del siglo XVIII, a incorporar máquinas de vapor que funcionan con madera o carbón.
Finales del XIX: el motor de hélice, un propulsor revolucionario.
Una nueva propulsión: el dúo hélice y motor diésel.
En vísperas de la Primera Guerra Mundial, los motores diésel tomaron ventaja sobre las máquinas de vapor. La hélice, más robusta y menos frágil, destronó a la rueda de paletas. Los barcos son ahora más rápidos, más maniobrables y requieren mucha menos mano de obra.
Años 1950: el inicio de los buques de propulsión nuclear.
El periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial marca el inicio de la domesticación de la energía nuclear. Una energía propulsora de alto rendimiento que sigue aplicándose a un uso militar debido a sus colosales costes de inversión.
La hélice también puede ser aérea.
La hélice aérea tuvo sus primeros bocetos en los años 1900. Fue en los años 1960 cuando los aerodeslizadores vivieron sus horas de gloria, reduciendo la travesía del Canal de la Mancha a menos de 25 minutos entre Calais y Dover. Una propulsión rápida pero energívora: su uso comercial se abandonó hacia finales de los años 90.
El siglo XXI y sus propulsiones prometedoras.
¿Un regreso a la vela comercial?
Votaan 72, el velero de carga innovador de la empresa Grain de Sail, fue botado el verano pasado tras dos años de construcción. Su vocación: descarbonizar el transporte marítimo. Salida inminente hacia América para cargar café y cacao, el corazón del negocio de esta empresa bretona.
La cometa de tracción asiste los motores de los cargueros.
Se trata de una vela flexible unida a una embarcación por un cable en tensión, como una cometa. SkySails en Alemania o AirSeas en Francia diseñan así sistemas de ayuda a la propulsión mediante la fuerza del viento para cargueros o buques pesqueros, con el objetivo de reducir hasta un 20% su consumo de combustible.
La turbovela, eficaz pero aún experimental.
Las turbovelas son mástiles perfilados compuestos por una parte móvil que actúa como flaps de curvatura. El Alcyone del comandante Cousteau fue equipado con este concepto.
La Solid Sail de Chantiers de l’Atlantique.
| Tras pruebas exitosas en una versión de 250 m2, esta vela 100% composite tiene como objetivo desarrollarse en una versión de más de 1000 m2, totalmente automatizada. Propulsará Silenseas, el futuro gran transatlántico de vela propuesto por Chantiers de l’Atlantique. | ![]() |
Canopée, un velero hi-tech para el lanzador Ariane 6.
¡La fusée Ariane 6 será transportada a la Guayana a vela! Un proyecto apasionante que reúne para la ocasión las competencias de Zéphyr & Borée y Jifmar. Para avanzar, esta joya tecnológica de 121 m de eslora se apoyará en cuatro alas propulsoras articuladas, asociadas a un motor compatible con GNL (gas natural licuado) y DSM (diésel marino). Así se ahorrará más de un 30% de combustible. Botadura prevista en 2022.
El boom de la propulsión eléctrica.
Aunque el primer barco de energía eléctrica fue desarrollado en 1881 por Gustave Trouvé, hubo que esperar hasta principios de los años 2000 para ver pequeñas embarcaciones equiparse con motores eléctricos.
| En 2020, los nuevos actores se distinguen de los esquemas clásicos « batería – motor – eje – hélice ». La empresa nantesa TEMO propone así una “scull” « todo en uno » fabricada en Francia, que incluye batería, motor y hélice, muy ligera y especialmente práctica para la propulsión de las auxiliares. |
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La start-up de Vannes Hy-Generation comercializa un motor en el que las palas de la hélice no giran sobre un eje, sino dentro de una tobera, evitando así las perturbaciones hidrodinámicas generadas por el eje.
Harold Guillemin, joven fundador de FinX, propone por su parte un motor de aleta… Los avances constantes en la producción y el almacenamiento de electricidad auguran la llegada de otras innovaciones en los próximos años.
La historia de los barcos y de sus sistemas de propulsión aún no ha dicho su última palabra. El hecho más destacado fue la motorización y la aparición de la hélice, liberando la navegación de las limitaciones naturales. Más allá de esa voluntad propia del ser humano de querer ir siempre más rápido y siempre más lejos, se observa una tendencia hacia propulsiones más ergonómicas y más eficientes en energía.
Por el placer de navegar cada uno a su ritmo.



























