Buenas prácticas para utilizar su embarcación auxiliar con total seguridad.
La embarcación auxiliar es el medio indispensable para acercarse a la costa durante un crucero, pero también puede ser el origen de accidentes a veces dramáticos. Un tema en el corazón de la actividad de TEMO, que, con su innovador y ultraligero motor fueraborda eléctrico, desempeña un papel clave en la prevención de los riesgos relacionados con la navegación en auxiliar. La SNSM lo recuerda: los trayectos en embarcaciones ligeras se encuentran entre los accidentes más frecuentemente registrados. Repasemos las reglas esenciales para utilizar su embarcación auxiliar con total seguridad.
Llevar un chaleco salvavidas: el reflejo de seguridad nº1.
"No pasa nada, está cerca"… el peligro relacionado con los trayectos en auxiliar tiende a subestimarse. Sin embargo, en una embarcación tan poco estable, una caída puede ocurrir en cualquier momento. Las cifras de la SNSM son impactantes:
-
La caída de una persona al mar es la principal causa de fallecimiento y desaparición en el mar
-
8 de cada 10 personas ahogadas podrían haberse salvado si hubieran llevado un chaleco
¿El chaleco da demasiado calor? ¿Es incómodo? ¿Demasiado caro? Ninguna excusa vale el precio de una vida.

Puesta a punto del equipamiento básico de una embarcación auxiliar.
Recordatorio: equipamiento reglamentario de una pequeña embarcación
El uso más habitual de una auxiliar se realiza a menos de 300 m de la costa y en una embarcación motorizada de menos de 4,5 kW (6 CV). En esta zona, la legislación no impone equipamiento obligatorio. Además del uso del chaleco, las buenas prácticas recomiendan revisar atentamente el equipamiento de su auxiliar.
Una propulsión adaptada a la embarcación.
Si decide motorizar su embarcación auxiliar, nunca supere la potencia máxima recomendada. No solo no irá más rápido, sino que además corre el riesgo de dañar su embarcación. Atención: por encima de 4,5 kW (6 CV), el permiso costero es obligatorio.
Un remo de seguridad siempre accesible.
En caso de avería del motor, un remo o, mejor aún, un par de remos le ayudarán a llegar a su destino.
Al menos una amarra a bordo.
Será indispensable para el amarre al salir o llegar. También puede llevar un cabo adicional, útil para reforzar el amarre en caso de mal tiempo… ¡o de caída al agua!
Una linterna.
Manténgase visible en el agua cuando regrese a su fondeo al caer la noche.
Un medio de comunicación adecuado.
Una VHF portátil (canal 16) o un teléfono móvil (196) serán herramientas valiosas para pedir ayuda en caso de necesidad.

Antes de la puesta al agua: comprobaciones a realizar.
Leer el manual de la embarcación auxiliar.
Carga máxima, número de pasajeros: nunca supere las recomendaciones indicadas. Esta información suele encontrarse en la placa fijada en la parte trasera de la embarcación.
Revisar el casco de la embarcación auxiliar.
- Auxiliar inflable: verificar que los tubos y el suelo permanezcan firmes, sin exceso de presión.
- Auxiliar rígida: revisar el interior y el exterior del casco para comprobar que no haya impactos que puedan provocar una vía de agua.
Verificar el motor de la embarcación auxiliar.
- Comprobar el nivel de batería, combustible o aceite. Se recomienda una comprobación visual: desconfíe de los indicadores defectuosos. Calcule su consumo en función del trayecto previsto, teniendo en cuenta el impacto del viento y las corrientes.
- Probar el motor.
Complete estas comprobaciones observando atentamente el estado del agua.
Eliminar los riesgos relacionados con el motor.
- Llevar siempre el cortacircuitos en la muñeca
- Verificar que ningún cabo quede arrastrando en el agua y pueda engancharse en la hélice
- Mirar detrás de la embarcación antes de poner la marcha atrás. Las zonas de fondeo también son zonas de baño para otros navegantes.
Respetar las zonas de baño.
- Zonas de baño: delimitadas por grandes boyas amarillas y redondas, están estrictamente prohibidas para las embarcaciones motorizadas.
- Velocidad limitada a 5 nudos dentro de la franja de 300 m
Limitar el riesgo de caída al agua.
Durante los traslados desde o hacia la embarcación principal: dos amarras serán útiles para acercar al máximo la auxiliar al barco. Durante la navegación, observe el mar para anticipar los movimientos de la embarcación. Adapte su velocidad y su trayectoria al estado del mar.
Como habrá comprendido, el reflejo de seguridad nº1 en navegación es llevar un chaleco salvavidas. Para utilizar su embarcación auxiliar con tranquilidad, acostúmbrese también a revisar su equipamiento antes de ponerla en el agua y a navegar respetando las normas vigentes, por supuesto. ¡Automatismos esenciales para que incluso el trayecto más corto en el mar se realice con total seguridad!

























